miércoles, 16 de abril de 2014

Introducción al tejido muscular

Introducción al tejido muscular



Las células musculares se caracterizan por su capacidad de contraerse y expandirse con el precio de consumir enormes cantidades de energía y oxígeno. Estas propiedades son determinadas principalmente por dos proteínas llamadas actina y miosina.

La activa y la miosina se distribuyen en el citoplasma afectando la forma general de la célula. Las células del musculo se denominan miocitos y tienen una forma alargada y se orientan en un grupo en una misma dirección. Este patrón organizado permite distinguir al musculo del tejido epitelial general que es lo más parecido a él.

El músculo se divide en tres tipos dependiendo de su estructura y lugar.

El musculo esquelético se encuentra ligado al esqueleto y se mueve de forma consiente.
Figura 01. Músculo esquelético.
Figura 01. Músculo esquelético.
El músculo  liso se encuentra asociado a los órganos internos como el tracto gastrointestinal. Sus movimientos son involuntarios.
Figura 02. Músculo liso.
Figura 02. Músculo liso.
El musculo cardíaco que rodea al corazón en un musculo denso llamado miocardio. A diferencia de los músculos anteriores, el músculo cardíaco nunca puede descansar, de lo contrario genera un ataque al corazón.
Figura 03. Músculo cardíaco.
Figura 03. Músculo cardíaco.
Dado que nunca descansa, el miocardio es uno de los tejidos que más demanda tienen de nutrientes y oxígeno, si uno de los dos falla en llegarle, los mocitos del miocardio mueren rápidamente formando isquemias o un ataque cardíaco fulminante.
Figura 04. El miocardio no logra alimentarse de la sangre interna del corazón, es por esto que algunas arterias coronarias bajan y se insertan en el miocardio. Si algo le sucede a esas arterias se genera un ataque al miocardio por arteria coronaria.

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