jueves, 6 de marzo de 2014

La Gran Cadena del Ser en el mundo cristiano

La Gran Cadena del Ser en el mundo cristiano


Los pensadores cristianos que más pueden destacarse en la edad media son los escolásticos como Abelardo “1079-1142” y Santo Tomás de Aquino “1225-1274”, los cuales combinaros la clasificación aristotélica con las ideas de Platón, especialmente las que correspondían al esencialismo y la perfección de las entidades abstractas o ideales.
 
Figura 01. Representación de la gran cadena del ser mezclada con un esquema de "árbol", en la copa del árbol se encuentran Dios y los seres celestiales, luego están los santos, luego los hombres, y así sucesivamente hasta llegar a los seres inertes.
De este modo el concepto de la Cadena del Ser o Escala Natural se convirtieron en parte del modo de pensamiento occidental, tanto así que aun hoy siguen permeando el discurso sobre la naturaleza.
Figura 02. La escala natural de la cadena del ser.
Como se mencionó en la sección de los griegos la cadena del ser postula que los seres vivos existen en una jerarquía. Esta jerarquía en la edad media se fusionó con las creencias cristianas, de este modo Dios quedaba en el trono superior y luego vienen los seres espirituales. Debajo de ellos los hombres y así sucesivamente la misma escala natural de los griegos.

Figura 03. A pesar de que estas dos imágenes parecen provenientes de la evolución moderna en realidad tienen mas que ver con la escala natural platónica que con los planteamientos de Darwin. Siguen la teoría platónica al pie de la letra mostrando una sucesión gradual de formas menos perfectas a mas perfectas, la única diferencia es que aquí la relación sería de ancestros y descendientes. En cualquier caso debe evitarse la confusión entre esta concepción platónica y las concepciones que serían introducidas por Darwin y Wallace en el siglo XIX.

En esta versión cristianizada del universo perfecto de Platón las especies no podían cambiar, pues estaban fijas a un ideal. Las criaturas de escalones cercanos se asemejarían las unas a las otras, lo cual se expresa en el vocablo latino: “natura non facit saltum”; o en español: la naturaleza no hace saltos.

Como sistema de clasificación la cadena del ser se convertiría en uno de los fundamentos de la taxonomía Linneana.

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