viernes, 17 de enero de 2014

La ciencia no puede ser producto de autoridades sacrosantas, el caso del hombre de Piltdown

La ciencia no puede ser producto de autoridades sacrosantas, el caso del hombre de Piltdown


Un caso emblemático de eso, es el caso del hombre de Piltdawn, donde básicamente, los restos originales del fósil no eran permitidos de ver en sus originales, y cuando así lo hacían no se los permitía tocar.
Figura 01. El deseo por tener un gran fósiles nacional parece ser uno de los motivos que impulsaron el fraude.
Básicamente todo el asunto se sostenía por la autoridad de los descubridores, hasta que al fin se permitió acceso a ellos para ejecutar pruebas de laboratorio.
Figura 02. Las dos partes de la quimera eran la mandíbula de un orangután y el cráneo de un ser humano.
¿Cómo evitar el fraude?, casos como el de Piltdawn demostraron que la ciencia no se podía manejar como a un club de caballeros donde todos debían confiar en las palabras de todos a priori, la ciencia se volvió intrínsecamente desconfiada, escéptica de ella misma.
 
Figura 03. El fraude fue descubierto cuando se autorizó su sometimiento a su revisión por métodos de datación químicos.
El método para efectuar para efectuar esa premisa fue la revisión por pares académicos de igual rango y la indexación de los informes de investigación, así nació el artículo científico especializado como lo conocemos actualmente.
Figura 04. La buena ciencia es aquella que es fiscalizada por los miembros de una comunidad, en la que hay escándalos, debates, peleas, es decir en las que se evidencia la presencia de la fiscalización escéptica de la comunidad científica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario