domingo, 4 de agosto de 2013

15 BIOMAS DE MONTAÑAS, GENERALIDADES

Ahora cambiamos nuestra atención a las montañas, que no son un bioma. Debido a los cambios ambientales que ocurren con la altitud, sin embargo, varios biomas se pueden encontrar en una sola ladera. Esta diversidad ambiental y biológica es algo común a las montañas. Aquí incluimos montañas porque a menudo introducen condiciones ambientales únicas y organismos a regiones de todo el mundo. 

Las montañas captan la imaginación como lugares de diversidad geológica, biológica y climática. Usted puede estar parado con las águilas y la mirada en las llanuras abajo, una experiencia que antes del viaje del aire fuera único a las montañas. Las montañas han ofrecido refugio largo para la flora y la fauna distintivas y los seres humanos por igual. Al igual que las islas oceánicas, ofrecen una visión única de los procesos evolutivos y ecológicos.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)


15.1 Historia, la biogeografía de las plantas

Francisco José de Caldas y Alexander von Humboldt, ambos de manera paralela y luego, al compartir sus ideas llegaron a una conclusión sorprendente. 

Los ecosistemas de una montaña imitan a los ecosistemas que se presentan si uno viaja de manera continua desde el ecuador hacia uno de los polos. Mucho debate se ha dado entre los historiadores sobre si Humbolt plagió a Caldas, o Caldas plagió a Humbolt, pero la verdad tal vez sea que ambos trabajaban de forma paralela en lo mismo, pero que Humbolt poseía más conexiones y tenía la posibilidad de publicar sus investigaciones, mientras que Caldas quedó enredado en la vorágine de la guerra civil y la guerra de independencia, además de que su objetivo quizá era más práctico (Appel, 1994).

El incremento en la altitud genera condiciones similares a las del incremento en la latitud con respecto al ecuador. Lo anterior implica que una montaña puede presentar varios paisajes biogeográficos al mismo tiempo, dependiendo de su ubicación, así una montaña lo suficientemente alta en una zona ecuatorial puede presentar paisajes de selva, sabana, bosque templado, pradera templada, bosque boreal, tundra y polo en su cima congelada. Un ejemplo puntual lo expone la cordillera central de Colombia, la región donde se ubica Cundinamarca y Bogotá pueden clasificarse como una pradera templada, mientras que si vamos más arriba en algunas montañas nos encontramos con la pradera sub-alpina, a la cual nosotros llamamos páramo.

La similitud entre altitud-latitud se da, debido a que la temperatura disminuye a medida que una montaña se eleva, al igual que ocurre a medida que uno viaja hacia el norte o hacia el sur desde el Ecuador. La temperatura cae 6° por cada 1000 metros de elevación en promedio. Una consecuencia de esto es que la vegetación de una montaña cambia a medida que la temperatura cambia, lo cual combinado con los factores de humedad, lluvia y ríos generan prácticamente toda la gama de paisajes biogeográficos del mundo.

A pesar de las similitudes entre los biomas de montaña y los biomas de latitud existen algunas diferencias, por ejemplo si la montaña se ubica en la zona ecuatorial existirá carecía de estaciones, por lo que las altitudes que corresponden al bosque templado al bosque boreal y a la tundra no enfrentaran nunca los rigores del invierno y recibirán buena calidad de luz todo el año, en otras palabras en las montañas ecuatoriales se presentan estos tres biomas como si estos sufrieran de una perpetua primavera. De hecho, en la montaña se recibe luz con calidad extrema “ya con niveles perjudiciales debido a su contenido de radiación ultravioleta” factor al cual las plantas de grandes latitudes no deben enfrentarse.

Tal vez el único factor que diferencia a los biomas de montaña es lo escarpado del terreno, ladras montañosas y riscos prominentes que generan presiones adaptativas a las que en otras latitudes no son expuestos los seres vivos, como en el caso del leopardo de montaña y la cabra de montaña. Cabe decir que la diversidad de una montaña en cuanto a flora y fauna pueden ser bien un resumen de toda la diversidad de diferentes latitudes, lo cual hace de una montaña un ambiente increíblemente diverso.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)

15.2 Geografía

Las montañas son construidas por procesos geológicos, como el vulcanismo y los movimientos de la corteza terrestre que elevan y doblan la superficie de la tierra. Estos procesos operan con mayor intensidad en algunos lugares que otros, por lo que las montañas se concentran en cinturones donde estas fuerzas geológicas han estado funcionando. En el Hemisferio Occidental, estas fuerzas han sido particularmente activas en los lados occidentales de América del Norte y del Sur, donde una cadena de cadenas montañosas se extiende desde el norte de Alaska a través del oeste de Norteamérica hasta Tierra del Fuego en la punta de América del Sur. 

Las antiguas gamas de montañas bajas ocupan los lados orientales de ambos continentes. En África, las cordilleras principales son las montañas del atlas del noroeste de África y las montañas de África del este que funcionan como granos en una cuerda de las tierras altas de Etiopía al sur de África. En Australia, el más plano de los continentes, las montañas se extienden por el lado oriental del continente. Las cordilleras eurasiáticas, que generalmente se extienden de este a oeste, incluyen los Pirineos, los Alpes, el Cáucaso y, por supuesto, el Himalaya, el más alto de todos ellos.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)

15.3 Clima

En las montañas, los climas cambian de baja a alta altitud, pero los cambios específicos son diferentes en diferentes latitudes. En las montañas de las latitudes medias, el clima es generalmente más fresco y más húmedo en altitudes más altas. En contraste, hay menos precipitación en las elevaciones más altas de las montañas polares y en algunas montañas tropicales. 

En otras regiones tropicales, la precipitación aumenta hasta alguna elevación media y luego disminuye más arriba de la montaña. En altas montañas tropicales, los días calurosos son seguidos de noches heladas. Los organismos en estas montañas experimentan temperaturas de verano cada día y temperaturas de invierno cada noche. Los cambios en el clima que se producen a lo largo de los lados de las montañas tienen profundas influencias sobre la distribución de los organismos de las montañas.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)

15.4 Suelos

Los suelos de montaña cambian con la elevación y tienen mucho en común con los diversos suelos que ya hemos discutido. Sin embargo, algunas características especiales son dignos de mención. En primer lugar, debido a la topografía más pronunciada, los suelos de montaña están generalmente bien drenados y tienden a ser delgados y vulnerables a la erosión. En segundo lugar, los vientos persistentes que soplan desde las tierras bajas depositan las partículas del suelo y la materia orgánica en las montañas, materiales que pueden hacer una contribución significativa al edificio local del suelo. En algunos lugares del sur de las Montañas Rocosas, los árboles de coníferas extraen la mayor parte de su nutrición de los materiales transportados por los vientos de los valles abajo, no de la roca madre local.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)


15.5 Biología

Suba cualquier montaña que sea lo suficientemente alta y notará cambios biológicos y climáticos. Cualquiera que sea la vegetación en la base de una montaña, esa vegetación cambiará a medida que subes y el aire se enfriará. La secuencia de la vegetación al lado de una montaña puede recordar los biomas que encontramos en nuestro viaje desde el ecuador hasta los polos. En las altiplanicies frías de las montañas del desierto en el suroeste de los Estados Unidos, se puede caminar a través de bosques de abetos y abetos muy parecidos a los que encontramos en el norte. Sin embargo, lo que se ve en estas montañas del desierto difiere sustancialmente de los bosques boreales. Estas poblaciones de montaña han sido aisladas del cuerpo principal del bosque boreal por más de 10.000 años; En el ínterin, algunas poblaciones se han extinguido, algunas se tambalean al borde de la extinción, mientras que otras han evolucionado suficientemente para ser reconocidas como especies separadas o subespecies. En estas montañas, el tiempo y el aislamiento han forjado piscinas genéticas y mezclas de especies.

Las especies de las altas montañas ecuatoriales están aún más aisladas. Piense por un momento de la geografía de las altas montañas tropicales: algunas en África, algunas en las tierras altas de Asia y los Andes de América del Sur. Las comunidades de alta altitud de África, América del Sur y Asia comparten muy pocas especies. Por otra parte, a pesar de las diferencias en la composición de las especies, existen similitudes estructurales entre los organismos de estas montañas (fig.2.39). Estas similitudes sugieren que puede haber reglas generales para asociar organismos con ambientes.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)

15.6 Influencia humana

Debido a que las montañas difieren en el clima, la geología y la biota (plantas y animales) de las tierras bajas circundantes, han sido útiles como fuente de materias primas tales como madera, forraje para animales, plantas medicinales y minerales. Algunos de estos usos, como el pastoreo de ganado, son altamente estacionales. En las regiones templadas, el ganado se lleva a los pastos de montaña durante el verano y de vuelta a las tierras bajas en invierno.

La explotación humana de las montañas ha producido una degradación ecológica en muchos lugares y sorprendente equilibrio en otros. El aumento de la presión humana en los entornos de montaña a veces ha creado conflictos entre intereses económicos en competencia, entre buscadores de recreación y ganaderos, e incluso entre grupos de científicos. Debido a sus gradientes climáticos comprimidos ya su diversidad biológica, las montañas ofrecen laboratorios vivos para el estudio de las respuestas ecológicas y evolutivas a la variación climática.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)

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