miércoles, 31 de julio de 2013

13 LA TUNDRA

Siga el norte junto a los caribús mientras estos salen de su casa de invierno en el bosque boreal y finalmente llegará a un paisaje abierto de musgos, líquenes y sauces enanos, salpicado de pequeños estanques y atado con arroyos claros. 

Esta es la tundra. Si es verano y los suelos de la superficie han descongelado, su progreso será amortiguado por una esponjosa capa de líquenes y musgos y puntuado por hundirse en acumulaciones empapadas de turba. El aire se llenará con los gritos de los pájaros nidos que han venido al norte para aprovechar la breve abundancia de verano de sus plantas y presas animales. Después del largo invierno, el sol de medianoche marca una celebración de luz y vida.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)

13.1 Geografía

Al igual que el bosque boreal, la tundra ártica anilla la parte superior del globo, cubriendo la mayor parte de las tierras al norte del Círculo Polar Ártico aproximadamente a 66,5°N. 

La tundra se extiende desde el norte de Escandinavia, a través de Europa del norte de Rusia, a través de Siberia septentrional, y derecho a través del norte de Alaska y Canadá. Se llega al sur del Círculo Polar Ártico en la región de la Bahía de Hudson de Canadá y también se encuentra en parches en la costa de Groenlandia y en el norte de Islandia.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)

13.2 Clima

El clima de la tundra es típicamente frío y seco. Sin embargo, las temperaturas no son tan extremas como en el bosque boreal. Aunque las temperaturas invernales son menos severas, los veranos son más cortos. La precipitación en la tundra varía de menos de 200 mm a poco más de 600 mm. 

Sin embargo, debido a que las temperaturas anuales promedio son tan bajas, la precipitación supera la evaporación. Como consecuencia, los veranos cortos están empapados y el paisaje de la tundra está vivo con estanques y arroyos.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)


13.3 Suelos

La formación del suelo es lenta en el clima frío de la tundra. Debido a que las tasas de descomposición son bajas, la materia orgánica se acumula en depósitos de turba y humus. Los suelos superficiales deshielo cada verano, pero son generalmente subyacente por una capa de permafrost que puede ser de muchos metros de espesor. La congelación y descongelación anual del suelo superficial se combina con las acciones del agua y la gravedad para producir una variedad de procesos superficiales que se limitan en gran medida a la tundra. Uno de estos procesos, la soliflucción, mueve lentamente los suelos por pendientes. Además, la congelación y el deshielo traen piedras a la superficie del suelo, formando un patrón de red o poligonal en la superficie de los suelos de la tundra.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)


13.4 Biología

El paisaje abierto de la tundra está dominado por un remiendo ricamente texturizado de plantas herbáceas perennes, especialmente hierbas, sedimentos, musgos y líquenes. Los liquenes, asociaciones de hongos y algas, son comidos con avidez por renos y caribúes. La vegetación leñosa de la tundra consiste en sauces y abedules enanos junto con una variedad de arbustos de crecimiento bajo. La tundra es uno de los últimos biomas en la tierra que todavía apoyan números sustanciales de mamíferos nativos grandes, incluyendo el caribú, el reno, el buey almizclero, el oso, y los lobos. 

Los pequeños mamíferos tales como zorros árticos, comadrejas, lemmings, y ardillas de tierra son también abundantes. Las aves residentes como la perdiz nival y el búho nevado se unen cada verano con una gran cantidad de especies de aves migratorias. Los insectos, aunque no tan diversos como en los biomas más al sur, son muy abundantes. Cada verano, enormes nubes de mosquitos y moscas negras emergen de los numerosos estanques y arroyos de la tundra.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)


13.5 Influencia humana

Hasta hace poco, la presencia humana en la tundra se limitaba en gran medida a pequeñas poblaciones de cazadores y pastores nómadas. Como consecuencia, la tundra ha sido vista como una de las últimas áreas prístinas del planeta. Recientemente, sin embargo, la intrusión humana ha aumentado notablemente. Este bioma ha sido el foco de intensa exploración y extracción de petróleo. Los plaguicidas y desechos nucleares transportados por el aire, que se originan en centros de población humana lejanos, han sido depositados en la tundra, a veces con resultados devastadores. Por ejemplo, el cesio-137 radioactivo del desastre de la central eléctrica de Chernobyl de 1986 se depositó con lluvias, a más de 2.000 km de distancia, en la tundra de Noruega. En algunas zonas, el cesio-137 se volvió tan concentrado al pasar por la cadena alimenticia de líquenes a renos, que la leche y la carne de renos se volvieron impropias para el consumo humano. Tales incidentes han destrozado la ilusión de la tundra como un bioma aislado y el último refugio terrenal de la perturbación humana.

Referencias básicas: (Begon et al., 2006; Belk & Maier, 2013; Hoefnagels, 2015; Mackean & Hayward, 2014; Mader & Windelspecht, 2015, 2018; Mader, 2010; Mason et al., 2014; Molles, 2013; E. Odum & Barrett, 2004; Reece et al., 2014; Sadava et al., 2014; Simon et al., 2013; E. Solomon et al., 2014; Starr et al., 2013)

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